
A veces me pregunto cuál es el sentido de todo esto: levantarse temprano, llegar a trabajar, reírse del mismo chiste con los compañeros de trabajo. Comer, trabajar de nuevo. Llegar a la casa.Dormir. En el fin de semana cada uno elige como pasarlo: beberse hasta el agua del florero, salir de fiesta, pasar la resaca, dormir... Y el lunes a lo mismo.
Después que salimos del instituto, luego la universidad, solo nos queda agrandar las horas de trabajo. Viene el matrimonio, los hijos... Trabajar aún más, meter a los hijos en el mismo círculo, jubilarse y morir. ¿Qué hay de excitante en todo eso? Cada día me convenzo más que la vida de uno no es lo que uno quiere y persigue. Sencillamente ES, a pesar de uno mismo. No se puede controlar nada, ni el propio cuerpo que siempre encuentra maneras originales (y dolorosas) de recordarte que no eres inmortal y que vas envejeciendo y que te vas perdiendo y que eres uno de millones que siguen lo mismo.
Y que al final ser Cantante, Actriz, Presidente, Diputado, Platanero, Economista o barrendero es lo mismo, sólo que con otros fines. No tienes punto de origen y estás destinado a vagabundear sin saber a dónde vas.
Y si por esas casualidades de la puta vida crees que tuviste la suerte de toparte con alguna certeza, por pequeña que sea, el tiempo y la vida se encargarán de probarte lo contrario, remecerte de pies a cabeza, darte vuelta de adentro hacia afuera, dejarte totalmente devastado y sonreír inocentemente y haciéndote creer que "mañana será otro día".
Me da lo mismo ir, volver... Terminar o volver a empezar por milésima vez. De cualquier manera, no tiene sentido.
1 comentario:
Me parece una gran reflexión
"Me da lo mismo ir, volver... Terminar o volver a empezar por milésima vez. De cualquier manera, no tiene sentido..."
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